Es parte de nuestra naturaleza ver sólo lo que nos rodea y no ver más allá de nuestras narices. Tomar conciencia nos pone en movimiento. Ninguno de nosotros pondría a un niño de nueve años a vender bananos en la calle en el tiempo en el que tendría que asistir a la escuela, pero ahí está este niño en las calles de un país del tercer mundo. No gana más de un dolar por día para mantener a su familia. Este niño es real, existe y es pobre, pero no está en la esquina de nuestra calle. No nos suplica personalmente que lo ayudemos, por lo tanto podemos olvidar fácilmente su existencia. Seguí desayunando y me fui contenta a mi trabajo.
Hace cinco años fuí a Honduras y me encontré con este niño enfrente de mi puerta. También me encontré con otros 50 niños en la asociación Proniño, todos víctimas de maltrato, abandono, hambre y soledad, con el rumbo perdido y desesperados. No los puedo salvar, no puedo cambiar su vida o modificar lo que han tenido que vivir. No los puedo cuidar pesonalmente o brindarles ayuda financiera sustancial. Son tantos los necesitados y sé que no les puedo ofrecer gran ayuda, pero hay cosas que sí puedo hacer, aunque sean pequeñas; entre ellas, y quizá la más importante, acercarte a este niño de nueve años. Nunca lo has visto, pero te puedo platicar de él. Te puedo mostrar su foto y platicarte lo fantástico y maravilloso que es. Te puedo impresionar con las historias de lo que ha vivido. Finalmente, querrás tenderle la mano.
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Hace poco fue Navidad. La mayoría de nosotros gozamos de hermosos días de fiesta en compañía de nuestra familia. Hubo también bullicio de entusiasmo y laboriosidad en Proniño, pero los niños no reciben tantos regalos ni cariño como los que nosotros encontramos en casa con nuestra familia. Me doy cuenta que parece poco, pero una aportación de 10 euros significa un estupendo regalo para su cumpleaños o para una próxima Navidad. Algunos niños llegaron en los últimos meses a Proniño. Es increíble pero nunca han celebrado su cumpleaños o una Navidad con juguetes nuevos o regalos con una linda envoltura. No estaremos presentes al momento que, sonriendo, abran sus paquetes, pero sí podemos tomar parte en ello, contribuir a un hermoso día para estos maravillosos niños.
Puedes depositar tu donativo en la cuenta 212487167 a nombre de Homeless Child en Schoonrewoerd o digital en www.homelesschild.org. Puede ser un donativo único o periódico. ¡Muchas gracias!






I bow down humbly in the presence of such gertnaess.